Casi finalizando una etapa me doy cuenta de que tengo mucho por aprender aún, y creo que llevaría toda una vida, quizás dos, comprender a los turistas. Así mismo, hay cosas que se aprenden lo suficientemente rápido por lo increíblemente repetitivas y he aquí que descubrí una nueva cualidad a tener en cuenta.
Máxima 1: Absolutamente todos los días los pasajeros al salir del ascensor preguntaran: ¿Como está el clima?
Respuesta ideal: Caballero, aunque usted me vea día tras día vestido de camisa y corbata posando al costado del plasma del lobby, estoy muy lejos de ser el chico del clima. Mañana podría usted dejar a un lado su petulante postura veraniega y mover su barriga sedentaria y sobrehinchada hacia la puerta del hotel y fijarse por si solo si el clima esta o no apto para todo un día de playa que yo NO voy a disfrutar por tener que cargar sus mochilas, reposeras, palitas, moldecitos y sombrillas.
Respuesta adecuada: [Muy sonriente] No he salido, pero parece estar agradable. ¡Que disfrute su día!
Máxima 2: Cuando se avisten en el lobby pasajeros sin nada que hacer por más de 30 segundos, hay que esconderse. Las consecuencias de no hacerlo: Siempre te van a preguntar como llegar a ese lugar del cual solo se saben el parecido de la mitad del nombre.
Respuesta ideal: Señora, aunque mi rostro tenga un aspecto rectangular, me digan botones y parezca lo suficientemente “táctil” y entretenido, entre mis miles de funciones, ninguna es la de ser GPS. Podría simplemente tomarse un taxi y decirle a la persona a la cual realmente le interesa saber a donde se dirige usted lo mismo que me va a preguntar a mi y ambos ahorraríamos tiempo y oxigeno.
Respuesta adecuada: Dígame, ¿que es el lugar al cual quiere ir?, un restaurante, una casa de ropa, un sex shop... [Una vez averiguado esto se procede a nombrar todos los locales del rubro que se conozca hasta que el pasajero diga: ¡¡Si Si Si eseeeeee!!].
(Continuará...)



