De los cientos de mails que recibo semanalmente a causa del blog, mas del 60% en algún momento mencionan el hecho de la poca relación que hay entre mi apodo y mi edad. Marquitos. ¿Porque Marquitos?. No es mi culpa, sépalo. Es culpa de la sociedad y de los que me conocen personalmente a los cuales simplemente les sale decirme así. Será mi niño interior tan a flor de piel. Será mi aspecto joven. Será mi proceder inocente. ¿Quien sabe?.
La cuestión es que tanto cuestionamiento me llevó a reconocer esos detalles en la vida que nos muestran que ya nos tocó crecer, que ya no somos niños. Detalles que podemos, como no, acatar.
- La encarta ya no nos es suficiente a la hora de requerir información.
- Hay pelo donde antes no había y falta pelo donde creímos que iba a haber toda la vida.
- Conocemos el significado de la palabra vergüenza.
- El toallón deja de alcanzar para taparnos como una capa y empezamos a tapar lo primordial.
- Papá Noel pasa de ser un gordito simpáticon que trae regalos, a un gordo capitalista que me obliga a regalar.
- Un día ya nos bañamos solos.
- La bicicleta deja de ser diversión para ser transporte.
- Bailar saltando deja de funcionar.
- Comer en la falda de mamá empieza a ser mal visto.
- El peluquero deja de ser divertido y pasar dibujos animados.
- Ya no entramos en la sillita del changuito de supermercado. (Verificado)
- Mamá deja de comprarnos calzoncillos. (no, mentira, nunca deja de hacerlo)
- [Hay muchos mas, pero acabo de descubrir con desagrado que me pasé del día sábado sin notarlo así que debo terminar.]
- Comienzan a existir los horarios, aunque muchos sigan siendo niños en este aspecto.
¿Que quiere decir esto? ¿Que ahora que note tantas pautas voy a dejar de ser Marquitos? No, no confundan. Ser lo que se es, es un orgullo y para seguir siendo quien se es, es importante conocer y entender que no se es, y así, seguir sin serlo.

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