Sopa. Así comenzó este delirio. Con sopa. Algo tan común puede hacer que descubramos algo tan importante. Tan trascendental. Mi estomago es un ingenuo. Descubrí que es casi tan ingenuo como yo. Fácil de engañar. Fácil de convencer. Dándole un poco de agua con sabor a verduritas (¡que grande la sopa Quick!), el tipo se cree que esta cenando. Mi estomago es así.
Esto me llevó a pensar que otras partes de mi cuerpo pueden ser ingenuas. Por ejemplo, ¿mi riñon pensará que tiene un hermano gemelo? ¿Mis dedos del pie se creerán lindos? ¿Mi apéndice pensará que es útil?.
Hablando de apéndices, tengo pruebas y testigos que justifican el porque de la peritonitis. Desde su nacimiento el apéndice se cree superior, se cree indispensable e irreemplazable, el titan de los órganos, el rey de los intraperitoneales. Pero en cierto momento de nuestras vidas, si nuestro hígado recibe demasiado alcohol y ya no mide el peligro de sus palabras, ¡zas!, vomito de verdad: -No, pequeño órgano afuncional, si es que se te puede decir órgano, no servís mas que para usurpar el espacio que podría estar ocupando una glándula para el sentido común.-. En ese momento el apéndice literalmente explota de rabia y he ahí la maldita peritonitis.
Volviendo al tema de los ingenuos en mi, como ya no recuerdo mucho del páncreas y la fantástica biología del colegio, no puedo criticarlo ni acusarlo de ingenuo (ya investigaré en la wikiCIA sobre su pasado oscuro, o en su defecto en su facebook).
Órganos ingenuos si los habrá... La OEA por ejemplo, que cree que porque somos todos americanos, Maradona y Pelé se van a llevar bien.
Por suerte tengo partes que no son ingenuas, lástima que todavía no las reconozco, intente preguntarle al pelo, pero luego de un rato de charla descubrí que piensa que va a estar conmigo por mucho tiempo mas... pobre ingenuo. También intenté con mi ombligo, a quien creí el mas centrado, pero bastaron un par segundos para que me pregunte porque los planetas giraban al rededor de él. En fin, ni me gaste por pasar por la lengua, y menos que menos por el corazón. Es así. Soy ingenuo desde las vísceras.


