lunes, 11 de enero de 2010

Anónimo

Quién me conoce sabe lo muy curioso que soy. Y quien no me conoce disfruta averiguándolo. Si hay algo que me inquieta desde que comencé con este blog son los comentarios anónimos. Es raro lo se, muchos se preguntan a si mismos: - ¡Oh, mi mismo!, ¿Cuál es la diferencia para este sujeto entre leer la palabra Anónimo y leer un nombre que no sabe a quien le pertenece?.-

Al no saber la respuesta a esa pregunta decidí comenzar a investigar.

Comencé por averiguar el significado y la Real Academia Española dijo:
anónimo: Dicho de una obra, un escrito o un comentario en el blog simplementemarquitos.com: Que no lleva el nombre del autor.
El significado no me decía nada, por lo que continué por el origen de la palabra.


Anónimo viene de:

A- (denotación de negación, como en las palabras: Asexuado (sin sexo o virgen), Acromático (sin cromo), Ateo (sin te), Amorfo (que no come), Amarillo (sin marillo)).
-NÓNI- (sueñito, fiaquita, ganas de dormir abrazando un pequeño panda de peluche).
-MO (Muchas-Ojeras).

=> Sin Dormir hay Muchas Ojeras.

El origen de la palabra tampoco me decía mucho por si solo. Solo me quedaba analizar un aspecto. La fonética.

Era la parte más fácil de analizar, anónimo suena de manera similar que: anomalía, ánima, mimo, ánimo, homónimo, nosocomio, entre otros. Y su acentuación es más pronunciada en el principio-medio de la palabra, por lo cual la relación saltaba a la vista tal canguro hijo sobre la bolsa de su madre: Los anónimos son mimos homónimos con anomalías en el ánimo cuyo fin es el nosocomio por creerse ánimas.

Ahora si, todo era claro. Las conclusiones concretadas eran dignas de una próxima nominación al Nobel de la física. La iluminación de sabiduría libero mi mente y alegro a mi perro. La diferencia entre una firma anónima y un nombre sin dueño había estado ante mis ojos siempre. ¡Era tan obvia! ¡Tan evidente! Que ya no tiene sentido que lo diga.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Cuestión de valentía

Casi terminando el año viví un día que podría decirse revelador. Siempre supe presentarles la importancia de saber aprovechar las oportunidades y esta vez lo viví en carne propia.

Salí esta mañana a una entrevista laboral sin ser conciente del gran esfuerzo que me exigiría la vida, sin siquiera percatar que estaba a punto de pasar por pruebas que requerían de verdadero valor.

A pocas cuadras de mi casa, me dispongo a cruzar la calle pero el brillo de una imponente Honda Dax junto con dos casi perfectas rubias montándola me inhibe. La pequeña moto se detiene en la esquina. Paso junto a ellas retraído mientras la conductora se quita su casco liberando su extensa cabellera seguramente lavada con Pantene Pro-V liso y sedoso... pero cinco pasos delante pienso: no puedo dejar pasar la oportunidad. Me vuelvo y lleno de valor le digo: ¡que hermosura! ¿Que modelo es? ¿La compraste en Mar del Plata? Porque hace tiempo busco una, pero las Honda son caras.
Pasada la corta conversación seguí caminando con la frente en alto sorprendido de mi maravillosa demostración de valentía.


Nuevamente un suceso inesperado se presenta ante mí. A unos 4,345 metros un sujeto de pequeña estatura se encuentra resistiendo a lo que parece ser un asalto. Veo movimientos bruscos tanto del asaltante como del asaltado. Me estremezco. Mis sentidos se agudizan y por un momento pienso en escapar tan rápido como puedo. Pero un segundo de sensatez me dice que no puedo dejar la situación como si no la hubiese visto. Estoy ahí. Tengo que actuar. En tres largas zancadas llegué hasta el lugar y al grito de: ¡Tranquilo que yo te lo sostengo!. Tomé por detrás sus brazos, mientras el asaltante lo golpeaba y le sacaba sus pertenencias. De chico siempre me enseñaron que debía ayudar a los que menos tienen, nunca había sabido como.

El día me demostraba que había aprendido la lección, había aprendido a aprovechar las oportunidades, a reaccionar con valentía cuando se lo requiere.

Al llegar a mi destino me informan a la entrada que la entrevista consistía en explicar porque consideraba tener el valor para trabajar en ese lugar. Hice memoria y descubrí casi emocionado que vivir en Argentina es tener valor. Y pasé a detallar:
*) Valor tuve cuando me lo cruce a Maradona y le dije: ¡Hey vos! si, si, vos, el petizo gordito. ¿Sabes? Yo NO la tengo adentro. (con cara de superioridad)
*) Quién me niega que no tuve valor cuando aposté a que Banfield salía campeón al principio del campeonato. (No tiene nada que ver con que no tengo idea de futbol y las apuestas pagaban mucho más por Banfield)
*) ¡¡Valor!! Siii tengo valor al salir a la calle sabiendo que Ricky Fort y Zulma Lobato andan sueltos por la ciudad de Mar del Plata.
*) Tengo valor por soportar que ya no este con nosotros Mercedes Sosa.
*) Si yo no soy valiente por haber salido a la calle sin barbijo y usar alcohol en gel solo cuando mamá me retaba... entonces nadie lo es.
*) Como no voy a ser valiente! Si resistí cada fin de semana los resúmenes de la televisión con sus: ¡los odio a toodooos! Y ¿que te pasa clariinn?¿estas nervioso?
*) ¡¡¡Tener valor es publicar lo que estoy escribiendo en internet y encima avisar a los conocidos que lo estoy publicando!!!

En fin, el trabajo lo obtuve, el año que viene voy a estar en la segunda temporada de “Valientes”. Voy a ser el cuarto hermano de Gonzalo Heredia, Luciano Castro y Mariano Martinez. ¡Si soy igual!.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Un mal retorno (Volumen 2)

6:40 AM: El colectivo tardo menos de lo esperado. A lo lejos se divisa que viene con mucha (realmente mucha) gente a bordo. Al parecer venia recogiendo la mayoría de los ciudadanos que habían salido de los bares a la hora de cierre. Con un movimiento de su cartera de brillos y lentejuelas un@ de sus nuevas amig@s detiene el transporte. Por caballerosidad nuestro sujeto amigo deja pasar a todos los que esperan sin tener ni la mínima idea, de que su decisión lo llevaba derecho a ser el único que quede debajo, al grito de: -Acá ya no puedo subir más nadie, tomate el que sigue pibe.-. Sus venas comienzan a hincharse sobrenaturalmente. Harto de esperar colectivos decide buscar un taxi, ya sin importarle el gasto, solo llegar a su casa y poder descansar.

6:58 AM: Luego de una caminata por las cuadras adyacentes de unos cuantos e interminables minutos, un taxi se avecina a las pocas cuadras. Con las pocas ganas de vivir que quedan hace señas y se alegra al notar que algo bien le sale cuando ve las luces de stop del vehículo encendiéndose. Iluso.

7:03 AM: Acomodado ya en el asiento trasero, detrás del conductor, de un Renault 12 modelo ’72, se relaja casi sintiendo el suave algodón de su almohada en su rostro e indica la dirección de su casa al señor taxista. Su ilusión duró lo que el viejo automotor en hacer dos cuadras. Con su primera excusa de que algo molestaba en el respaldo de su asiento, el conductor extiende su brazo derecho hacia atrás y comienza sin reparo alguno a acariciar su pierna al mismo tiempo que hacia comentarios sobre lo extraño, poco masculino y oportuno de su retorno a dormir “solo” una noche de sábado. Quizás escrito no aparente tan terrible. Yo los reto a que se suban solos en la madrugada al asiento trasero de un vehículo cuyas puertas solo se abren del lado de afuera, con un hombre de bigote tupido que los mira por el espejo retrovisor con los ojos muy abiertos y sonrisa picarona, a la vez que estira su brazo para comprobar que tan suave es tu rodilla. Sin mencionar el hecho de que colocó un stereo Pioneer con 4 parlantes de 250W mas dos tweeters solo para escuchar una y otra vez el CD de Mika.

7:25 AM: Arrinconado ahora contra el lado opuesto del asiento trasero, se ríe para su interior comprobando que es la primera vez que no se queda casi dormido al volver a su casa. Imposible dormirse, ¡quien supiera las consecuencias!. Así y todo aún quedaban tres cuadras por llegar a casa. Tres cuadras sin asfalto y casi recién llovidas, imposible que el viejo Renault avance. El taxista detiene el vehículo, se gira completamente y con una expresión casi de “puchero” dice: -Hubiese sido lindo saber donde vivís, pero el Renolito no pasa por acá, es sensible-.

7:35 AM: Caminó las cuadras que faltaban ya sin importarle el barro que alcanzaba sus pantorrillas. Solo llegar. Llegar, entrar y dormir. Parecía tan sencillo. Hay muchas expresiones, referencias, sinónimos para cuantificar lo mufa que puede llegar a ser una persona, creo que a él le quedan chicas. Parado frente a la puerta de entrada de su domicilio descubre que sus 16 bolsillos incluyendo los del jean, campera, buzo, medias y calzoncillo, son realmente de vicio, porque ninguno contiene las llaves de su casa. El timbre no funciona. Golpear la puerta desaforadamente no es la mejor manera de despertar a nadie. Conclusión: las petuñas del cantero de la entrada son mas cómodas y suaves que el algodón de la almohada.




PD: Despierta con la certeza de ser el primer ciudadano marplatense en cambiar un despertador convencional (de esos que hacen pi pi pi pi pi) por la orinada de un perro callejero y sarnoso.